Los brotes comestibles de colihues pertenecen
a la familia de las bambusáceas que en Chile crecen desde la
VIII a la XI Región, principalmente la especie Chusquea coleu
de nombre común, colihues, conocidos por su uso forestal y como
recurso comestible. En otras partes del mundo como en China se conocen
y comercializan como brotes de bambú.
Condesa de Mechuque es una empresa que elabora conservas
de brotes de colihues en rodajas y puntas, con formatos de envases de
vidrio y hojalatas; allí se procesan también mermeladas
de frutos silvestres
naturales y conservas de hortalizas.
La socia gerente de Condesa de Mechuque, Jacqueline Linzmayer nos explica
que la idea de producir los brotes de colihues en forma comercial, surge
a través de la observación en el campo de una cantidad
significativa de brotes, en el año 2006, distinta a otros períodos.
“Asimismo, la intención de procesar los brotes de colihues
nació porque soy de Chiloé y la magia y la mística
de la isla nos ha cautivado, a mí y a mi marido, desde siempre
y queríamos transmitir y dar a conocer su cultura gastronómica”,
agrega Jacqueline.
De esta manera, Jacqueline Linzmayer y Luis Felipe Chacón presentaron
un proyecto a la línea uno de Capital Semilla de CORFO para difundir
y comercializar los brotes de colihues y mermeladas de frutos naturales
como productos de consumo masivo y beneficioso para la salud, en 2003.
Actualmente, la empresa Condesa de Mechuque está atendiendo el
mercado de productos gourmet con los brotes de colihues como producto
innovador y único del sur de Chile.
Los proyectos de Condesa de Mechuque incluyen exportaciones a Estados
Unidos porque, en su calidad de socios de ASOGOURMET A.G., han sido
seleccionados por una importante cadena de alimentos naturales; además,
están por concretar un acuerdo comercial de distribución
y exportación a Centro América con la empresa Business
Net que tomará la representación de todos los productos
de la RED SUR con las especialidades campesinas y tendrá unos
18 puntos de venta en Santiago.
Jacqueline Linzmayer es la encargada en su empresa de la producción,
desde la recolección, cosecha, traslado a planta, control de
calidad en el proceso, envasado, hasta el producto final. “La
presentación de los brotes de colihues son puntas de los brotes,
muy parecidas a los espárragos y cortados en rodajas similares
a los palmitos. Cocidos, listos para consumo, solo preservados en agua,
por lo tanto, el consumidor puede prepararlos a su gusto, en entradas
y ensaladas, o en platos calientes como salteados de verduras y cazuelas.
Linzmayer enfatiza que “es un alimento muy rico en fibra, de textura
suave, atractivo por sus atributos naturales, silvestres, sano, procesado
sin químicos.”
Relación con ProChile
La socia gerente de Condesa de Mechuque recuerda que llegó a
la oficina regional de ProChile en Puerto Montt por curiosidad y para
recoger algunos folletos y saber sobre el proceso exportador, pensando
en el largo plazo. “Les hablé del producto y ya en la tarde
me contactaron para empezar un trabajo de apoyo que no ha parado hasta
la fecha; la institución ha sido un socio fundamental, ya que
a través de las capacitaciones, talleres, asistencia a Ferias,
he aprendido mucho en poco tiempo”, cuenta Linzmayer.
Esta joven emprendedora relata que en 2008 su empresa ingresó
al programa de Internacionalización de la Agricultura Campesina,
PIAC, por lo que desde esa fecha han participado en los talleres y capacitaciones
sobre mercados internacionales y temas de exportación.
Linzmayer recuerda que el año 2008 asistieron a las ferias de
alimentos SIAL de París y a la FANCY FOOD de New York y que en
diciembre de este año participaron en el programa de Coaching
exportador que ProChile realizó en la ciudad de Frutillar. “En
todas estas actividades hemos aprendido mucho sobre las características
que debe cumplir nuestro producto para esos mercados, diseño
de etiquetas, calidad, tipo de envases y formatos”, afirma Jacqueline.
Experiencia de una emprendedora
Con estudios de administración de empresas y pedagogía
en Biología y Ciencias, Jacqueline Linzmayer mantuvo una empresa
de Asesoría y Capacitación durante diez años, para
luego, en 2006, decidir innovar con un producto alimentario y formar
la empresa Condesa de Mechuque.
“He sido muy apoyada en el ámbito familiar y por parte
de organismos del Estado como ProChile, Corfo e INDAP; sin embargo hemos
tenido dificultades con los temas de financiamiento para el capital
de trabajo y comercialización de los productos, porque se trata
de una empresa pequeña y con un producto nuevo”, explica
Jacqueline.
Jacqueline Linzmayer sugiere a otras mujeres que quieran levantar su
propia empresa, creer en sus capacidades y asumir los desafíos:
“En el plano personal, escuchen su voz interior y confíen
en sus capacidades; asuman el reto aunque tengan que cambiar de rubro.
En el ámbito laboral hay que buscar apoyo, no hacer las cosas
solas y tener resuelto un financiamiento básico por un tiempo,
mientras el proyecto genera ingresos”, enfatiza Linzmayer.
Octubre 2009